miércoles, 7 de junio de 2017

Atrévete a ser tu mismo, atrévete a ser según tu talento

La organización del mundo está transformándose a todos sus niveles, después de todo el universo es cambio permanente a partir de leyes inmutables. Algo así como la posibilidad de crear infinitas piezas musicales a partir de siete notas musicales o de producir una composición cromática desde los tres colores básicos. Esta es la riqueza de la creación que posibilita un mundo infinito a partir de la esencia de lo que es.

De una forma análoga cada ser humano es una posibilidad de acuerdo a su esencia humana. De la misma forma que el sonido de la nota “la” no es el mismo que el de la nota “do”, ni el color “carmesí” es el “turquesa”; “tu” ni “el” sois iguales a “mi” si bien los tres pertenecemos a un mismo conjunto de la realidad: la especie humana. No somos iguales sino semejantes. En el fondo siempre lo hemos sabido, ¿por qué sino la inquietud interna y eterna de encontrar nuestra identidad individual, nuestros límites y posibilidades, para sentirnos integrados en el universo? Y en esa búsqueda nos hemos perdido en el discurso social e igualitario que nos quiere hacer como el otro empobreciendo el mundo en que vivimos. Si la educación nos llegase a hacer igual a nuestro semejante no existirían individuos sino máquinas y la humanidad dejaría de ser humana al renunciar a la libertad, al negar uno de los rasgos esenciales de especie que la caracterizan, el de la creatividad individual.

Esta tendencia dominante a escala mundial que nos conduce a ser pseudohumanos se equilibrará por si misma aunque con grandes costes. El actual modelo socio/económico, un gran mercado de consumidores a la par que de agotamiento de los recursos naturales para la producción de bienes y servicios, es inviable en un escenario de superpoblación; la naturaleza está en el límite de poder sostener la especie humana en el planeta tierra. Una redistribución de la población y de sus capacidades está teniendo lugar de forma silenciosa e imparable. La pobreza material, la insatisfacción emocional y precariedad espiritual a la que ha conducido el consumo como fin, la tecnología como sistema funcional y modelo de la interacción humana y la ciencia materialista como vía de conocimiento del universo se están retrotrayendo en favor de las artes y las humanidades, del deseo de armonía individual y colectiva y de formas de conocimiento más inductivas que son a la postre las que han guiado los avances en la historia de la humanidad tantos en las artes como en las ciencias. Un nuevo equilibrio entre el ayer y el mañana está teniendo lugar. Un nuevo modelo está emergiendo con pujanza desde hace tres décadas, los pilares del mundo que viene se están forjando con una nueva mirada a la naturaleza del universo, al papel de la humanidad en la creación de la que forma parte y a la conciliación de la existencia individual en el grupo humano. La economía del talento es la economía del porvenir.

La naturaleza es la gran maestra y nos está recordando algo que la humanidad como colectivo olvidó pero que resuena en nuestra memoria: cada ser vivo está dotado de forma innata de una identidad diferencial para cumplir una función en la humanidad y la Creación. La Creación nos asigna un espacio concreto en el mundo que debemos ocupar. La forma de encajar en él no es otro que atreverse a ser fieles a uno mismo. Entonces los rasgos esenciales de cada individuo se expresaran, podremos reconocernos y nos daremos cuenta del tesoro que portamos: el talento, esa organización innata del potencial humano original y única en cada ser que le especialmente apto y valioso en cuanto es capaz de cumplir eficientemente una función de forma natural, espontánea y satisfactoria. A través del talento el individuo encaja en el grupo y la sociedad, el otro se hace valioso en cuanto le permite ser y le percibe como un colaborador global del que obtiene lo mejor que puede ofrecer, en definitiva armoniza su vida con otra de orden superior dando sentido a su existencia. El talento es el modelo de la economía libre, rica y próspera que está emergiendo, una economía eficiente y rentable que optimiza la capacidad y la energía humana dirigida a fines superiores de la especie en la Creación. El mundo está cambiando, lo vemos a diario en que las fórmulas que cumplieron su papel en la evolución están caducas y en la aparición de nuevas luces que guiarán el desarrollo mundial de acuerdo a las posibilidades que brinda la esencia de la naturaleza. El miedo, síntoma de la indefensión ante la incertidumbre que paraliza nuestra capacidad y ahoga el futuro, dará paso, en quien se atreva a ser uno mismo y despliegue su talento, a alegrarse del milagro de la vida.

Arqueología del Talento© es una exitosa metodología pionera que incorpora el conocimiento inductivo para que las personas reconozcan por si mismas su talento natural y su espacio en el mundo; un eficiente y original modelo que otorga al individuo la confianza y el valor en sí mismo permitiéndole atreverse a ser él que es y hacer uso del poder del que está dotado. Y el Club Genial© es el espacio de encuentro de los Arqueólogos del Talento. En la siguiente entrevista Susana Espelleta entrevista al creador de Arqueología del Talento y hablan entre otras cosas de uno de los proyectos que llevaron a cabo en el Club Genial, la realización del corto cinematográfico “Desde los ojos de la inocencia” en el que participaron distintos miembros del Club Genial según sus talentos. Un corto que tras ganar el premio en el Festival Internacional de Houston se presentó en Cannes. Y es que el talento es innato, no se aprende, solo hay que liberarlo y ponerlo en acción.


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